Kenji y el fetichismo de la mercancía (¡Tampoco tampoco!)

Por Enrique Sotomayor

El carácter misterioso de la forma mercancía estriba, por tanto, pura y simplemente, en que proyecta ante los hombres el carácter social del trabajo de éstos como si fuese un carácter material de los propios productos de su trabajo, un don natural social de estos objetos y como si, por tanto, la relación social que media entre los productores y el trabajo colectivo de la sociedad fuese una relación social establecida entre los mismos objetos, al margen de sus productores (Karl Marx, El capital, vol. I, 2010, p. 37).

Alexei Toledo piensa, en la soledad de su habitación y mientras escucha el soundtrack de una de las películas de Rápidos y Furiosos, “aunque digan que soy, un bandolero donde voy…”, en un posible cambio de estrategia para Kenji. Hace meses que el presidente ha paralizado sus intentos de indultar a Alberto Fujimori y Keiko sigue implacable como siempre. Como decía una “especialista en comunicación no verbal” (Juliana Oxenford dixit) Keiko es una mujer enérgica e impasible que se impone y que usualmente se muestra explosiva e intolerante, en suma, la hermana que probablemente no te prestaría sus peluches para jugar. Toledo se toma la cabeza, qué familia tan complicada, qué trabajo tan difícil.

Tres días después el destino le sonríe. El azar a veces juega a favor del trabajo, y cuando proviene del pasado claroscuro del presidente de humor inglés ese azar se disfruta doblemente. Envalentonado coge el teléfono y marca el número de PPK (que curiosamente termina en 11, como la página perdida del contrato con la IPC), “habla colorao, ¿cómo es?”. Un indulto y la imagen pública de salvador de la democracia, en el bando de los vencedores, junto a la reserva moral de Marisa Glave, Rosamaría Palacios y Alberto de Belaunde; del casi despido al éxito, una historia digna de Tondero. Raudo llama a un par de contactos en el mundo del diseño gráfico, les explica que ya que para Mávila Huertas y sus amigos Kenji es el héroe que salvó al Perú de una nueva dinastía Nikkei hay que aprovechar mejor la metáfora de los superpoderes, ¿Montesquieu?, no, déjale eso a Borea y la aspiración del retorno al civilismo; ¿Underdog?, repregunta el diseñador, ¡no seas idiota!, responde Alexei, necesitamos algo más actual, algo que vería Marco Sifuentes. ¡Ya sé! Responde, ¡Los Avengers! Alexei lo piensa, pondera y reflexiona sobre el efecto de tal movida en la opinión pública, en Thor como la reencarnación del último inca. Acepta y pone a trabajar al diseñador en el concepto. Kenji y sus amigos se transforman en un producto del marketing político. Milagros Leiva ocupa una hora completa de su espacio radial durante una semana para hablar de los nuevos Avengers, con su Hulk amnésico y los demás amigos fieles que lo acompañaron hasta el final. Kenji no es Kenji, es el producto de publicistas, marketeros y diseñadores. Sin embargo, muchos periodistas muerden el anzuelo y piensan que el Benjamín de los Fujimori escribe columnas, redacta discursos, toma decisiones estratégicas y hasta diseña sus propias caricaturas. Hemos creado un monstruo, susurra algún periodista en los pasillos de un canal de televisión, pero no señala esto con preocupación sino frotándose las manos. Mañana habrá titulares y por un tiempo se justificarán los programas de análisis político. El país sobrevivirá un día más.

Referencia

Marx, K. (2010). El capital, Volumen I. México: FCE.

Créditos de la imagen: elshow.pe

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