Postverdad y la cultura de la desconfianza

Por Noemí Ancí

 “Hijo de ministra en Beca 18” (Diario Exitosa, 31 de julio de 2017).

“PPK lo confirma: ¡ADN será gratuito en el Perú!” (Diario Ojo, 02 de agosto de 2017).

 Comparemos estos dos titulares periodísticos publicados durante la última semana en nuestro país. El primero, en menos de veinticuatro horas, genera un gran escándalo en los medios de comunicación por tratarse de una información evidentemente falsa, la cual no solo es desmentida por los supuestos denunciados (Marilú Martens, actual Ministra de Educación, y su hijo), sino que además la falsedad es reconocida tendenciosamente por el propio diario en la misma página donde el titular es publicado –resulta que no se trataba de la Beca 18, sino de la Beca Presidente de la República–. Inmediatamente, todos nos indignamos: los periodistas se han convertido en sicarios, decimos; estamos regresando a los 90s, retrucamos; juntos debemos vencer al periodismo basura, nos alentamos; pobre chico de veintiséis años, lamentamos; los que se pintan el pelo de un color coqueto no deberían ser directores de un diario, conjeturamos; etc.

Segundo titular. 02 de agosto de 2017 (en la tarde): Ante cientos de mujeres congregadas en el Patio de Honor de Palacio de Gobierno, el presidente Pedro Pablo Kuczysnki anuncia, a través de un breve pero emotivo discurso, que acaba de promulgar la denominada Ley de ADN gratuito para los procesos judiciales de filiación extramatrimonial, con la finalidad de promover la paternidad responsable y ayudar a las mujeres, y con el objetivo de que los picaflores ya no tengan dónde esconderse, lo que en buena cuenta nos permitirá tener un nuevo Perú. 02 de agosto de 2017 (más tarde): “Esta ley contempla la prueba de ADN gratuita” (diario La República), “La prueba de ADN que ordena el juez en los procesos judiciales de filiación de hijos no reconocidos será gratuita (…) Como se recuerda, en este tipo de casos el pago del análisis, que cuesta unos S/1,500 era asumido por la madre” (diario Perú21). 03 de agosto de 2017: “ADN no será gratuito: costo de prueba para declarar paternidad seguirá siendo asumido por el demandado” (diario Gestión). 04 de agosto de 2017: “La Ley N° 30628 contempla la prueba de ADN gratuita, a fin de determinar la filiación de paternidad” (diario oficial El Peruano). Entonces… ¿A quién le creemos?

 Como ciudadanos informados, esta vez elegimos creerle al diario Gestión, pero no porque confiemos más en él, sino porque después de varias consultas técnicas hemos tomado conocimiento de algunos hechos interesantes: 1) Desde el año 2011, el costo de la prueba de ADN ya no es asumida por las madres demandantes en un proceso judicial de filiación; 2) El demandado tendrá que seguir asumiendo el costo de la prueba, tal como se viene realizando desde el año 2011; 3) Lo único gratuito a partir de ahora son las tasas judiciales que la demandante ya no tendrá que pagar, así como el abogado que ya no tendrá que contratar; 4) Desde el año 2011, el reconocimiento de hijos y la pensión de alimentos se pueden conseguir en un solo juicio[1]; y 5) El proyecto de ley promovido por el congresista Jorge del Castillo denominado “Ley de ADN gratuito” tenía la intención de que la prueba efectivamente sea gratuita para ambas partes, pero esta disposición fue luego eliminada.

 Pero más allá de examinar los pormenores del tema en cuestión, queremos volver al análisis comparativo: ¿Qué nos dicen estos titulares periodísticos sobre nuestra sociedad? Si bien es cierto, los dos casos que acabamos de ver –el de la ministra de Educación y el de la nueva ley promulgada– técnicamente no son ejemplos del fenómeno conocido como la política de la pos-verdad, es importante reconocer que sí representan claras manifestaciones de una era de deshonestidad, desconfianza y sospecha en la que se desarrolla contemporáneamente nuestra cultura. De acuerdo a Ralph Keyes “la pos-verdad construye un frágil edificio social basado en la cautela, lo que erosiona el fundamento de la confianza que subyace a cualquier civilización saludable”[2], y tal como lo demuestran los casos que acabamos de analizar, así como muchos otros de los que somos espectadores y protagonistas diariamente, esta tendencia hacia una verdad a medias no solamente se encuentra en el ámbito de la política, sino que ha inundado casi todos los aspectos del espacio social.

 El escándalo del diario Exitosa, no debe reducirse a la indignación de unos cuantos días y de unas cuantas personas que denuncian al periodismo chicha y que llaman a la lucha en contra de los medios de comunicación que desinforman y manipulan. Debe servir más bien como una oportunidad para la autocrítica de todos y cada uno de los peruanos que como autores o cómplices somos condescendientes ante la destrucción de los lazos de confianza social. ¿Por qué nos indignamos tan rápido ante el periodismo distorsionado de Exitosa y no lo hacemos en más de tres días ante el discurso del Jefe de Gobierno y los muchos diarios que replican una información errada? Algunos podrían decir que en el primer caso existe una evidente intención por desinformar, mientras que en el segundo caso se debió simplemente a un error. No está de más decir que pretextos como este lo único que hacen es convertirnos en espectadores pasivos de la mediocridad a la que muchos peruanos nos hemos acostumbrado.

 Los peores efectos de esta mediocridad, ya sea intencional o no deliberada, son la desconfianza y la sospecha que más que actitudes situacionales se han convertido en presupuestos de nuestra manera de ser y comportarnos como ciudadanos. Tal como resalta Keyes, el engaño se ha convertido en una forma de vida, la cual tiene consecuencias profundas en el discurso público, en los medios, en los negocios, y en la academia. Urge, en ese sentido, tomar consciencia respecto a la erosión que continuamos generando en el ya endeble tejido social.

Notas

[1] De acuerdo al tweet de Pedro Pablo Kuczysnki del 02 de agosto de 2017: “#LeyDeADNgratuito permitirá reconocimiento de hijos y pensión de alimentos en UN SOLO JUICIO. Mujer peruana, tu lucha es mi lucha”. Véase: https://twitter.com/ppkamigo?lang=es

[2] Keyes, R. (2004). The Post-Truth Era: Dishonesty and Deception in Contemporary Life. St. Martin’s Press.

Créditos de la imagen: ined21.com

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