Maicelo y la hegemonía del emprendedor

Por Bruno Rivas

En libros, conferencias y películas, el filósofo esloveno Slavoj Zizek ha repetido, casi hasta el hartazgo, que la ideología puede ser detectada hasta en los urinarios.  Sin embargo, para realizar dicha acción en el Perú no es necesario llegar a niveles escatológicos. Basta revisar la prensa popular para encontrarnos con los discursos hegemónicos que atraviesan el imaginario popular. Una muestra de ello es la columna de opinión titulada “Jonathan Maicelo: El boxeo no es solo tener barrio”, publicada el 22 de mayo pasado en la página web del diario “El trome”.

En ella, el redactor Carlos Bermuy afirma que la derrota que sufrió Maicelo en su última pelea se explica por su falta de concentración y su excesivo deseo de “figurar”. Asimismo, critica el pedido de apoyo que realizó el boxeador nacional al presidente Pedro Pablo Kuczysnki. Para el periodista del diario más vendido del país, el pugilista cometió el pecado de exhibirse y manifestar su disconformidad en vez de dedicarse a lo suyo: boxear. A continuación, se argumentará cómo dicha columna desnuda la ideología hegemónica de nuestro país.

Tal como argumentan académicos como Gonzalo Portocarrero, desde la década del noventa la subjetividad preponderante en nuestro país es la del hombre de éxito. A partir de la implementación del modelo neoliberal en nuestra economía, el discurso que se ha extendido en el Perú es el que indica que para poder conquistar el mundo solo es necesario esforzarse. Las puertas del mundo estarán abiertas para todo aquel que trabaje duro y tenga un espíritu emprendedor. Desde entonces, esas ideas han sido defendidas por los medios y los intelectuales de derecha. Por ejemplo, el presentador de televisión Jaime de Althaus, en su libro “La Revolución Capitalista”, usa los casos de los exitosos negocios de las familias Añanos, Wong y Flores para sustentar el “milagro peruano”. El resultado de esa cruzada ha sido el establecimiento de una posición de defensa cerrada del modelo que anula cualquier voz crítica al mismo. La consigna es que el “milagro peruano” no puede ser detenido.

mujeres emprendedoras

¿Cómo entra Maicelo en todo este cuento? Para empezar, cumple con los requisitos para ser considerado un emprendedor. Es un deportista que se ha hecho a sí mismo ya que ha salido de las clases populares del país y que, a punta de esfuerzo y sin ninguna ayuda, ha logrado ubicarse en una posición expectante en el boxeo mundial. Gracias a sus buenas performances se ganó el reconocimiento de los medios y del aficionado local. Recordemos la gran expectativa que generó su pelea con el mexicano Ray Beltrán realizada en el mítico Madison Square Garden. Las portadas y titulares parecían estar listas para celebrar un nuevo triunfo del “Último Inca” en su camino al título mundial. Sin embargo, el emprendedor no cumplió con la meta: fue noqueado en el segundo asalto. ¿Qué pasó entonces con el sueño peruano? Esa pregunta ameritaba una rápida respuesta. Y “El trome” nos la dio a través de la columna de Bermuy[1].

Para el periodista, el problema es el individuo. Maicelo no cumplió con las normas que debe cumplir todo emprendedor peruano. No se mantuvo totalmente enfocado en su labor y por eso fracasó. Exponerse en los programas de televisión nacionales y exigir apoyo del Estado fueron acciones que lo desconcentraron y provocaron que fuera fácilmente noqueado. Sin embargo, veremos que lo que Bermuy acusa como errores del individuo son las evidencias de los problemas del sistema.

maicelo

La teoría lacaniana plantea el concepto de síntoma como la vía para detectar los males que nos aquejan. El síntoma no es el problema sino la evidencia del mismo. Por ejemplo, el insomnio puede ser la evidencia de que hay una insatisfacción profunda con nuestra vida. Por lo tanto, es necesario detectar cuál es el verdadero mal y que una vez identificado, enfoquemos nuestras energías en encontrar una solución. Si lo aplicamos a este caso tenemos que buscar entender por qué Maicelo se “distrae” apareciendo en programas de televisión y reclamando apoyo al Estado. La respuesta que cae de madura es que el boxeador peruano no cuenta con los recursos necesarios para poder competir al máximo nivel. Es necesario entender que le hacen falta auspiciadores para poder competir con los deportistas del más alto nivel. Por lo tanto, lo que está dejando en evidencia el pugilista es que el discurso del emprendedor no basta para lograr éxitos como el campeonato mundial de la Asociación Mundial de Boxeo. Pese a lo que dice el discurso hegemónico, un hombre solo no puede conquistar la gloria deportiva. Buscar lograrlo en dichas condiciones es apelar a un verdadero milagro.

No obstante, el artículo de Bermuy plantea más bien una reacción histérica a los problemas citados. La columna publicada en “El trome” busca cerrar ojos y oídos a los síntomas que aquejan los emprendedores peruanos. En vez de aceptar que estos necesitan el apoyo del Estado, opta por responsabilizarlos de todos sus males. Es claramente una respuesta que proviene del discurso hegemónico que indica que los emprendedores solo deben valerse por ellos mismos. No hay lugar para las quejas, el que fracasa es por su entera responsabilidad. Tal como se indicó líneas arriba, en la cruzada neoliberal todo discurso alternativo recibirá como respuesta una defensa cerrada del sistema. Refraseando a Zizek, en el Perú, la ideología puede ser detectada hasta en los diarios populares.

Referencias

Portocarrero, G. (2001). Nuevos modelos de identidad de las sociedad peruana  (Hacia una cartografía de los sentidos comunes emergentes). En Portocarrero, G. & Komadina, J. (eds.), Modelos de identidad y sentidos de pertenencia en Perú y Bolivia. Lima: IEP.

Ubilluz, J. (2010). La política del síntoma. De la democracia radical al populismo (y de vuelta a la lucha de clases). En Portocarrero, G., Ubilluz, J. & Vich, V. (eds.), Cultura Política en el Perú. Lima: Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú.

Žižek, S. (1989). El sublime objeto de la ideología.  México: Siglo XXI editores.

————.   (2012). Don´t ask just think. [videograbación] s/l: Big Think. 

Nota

[1] Es paradójico que Bermuy diga que Maicelo creyó ser un “Rocky Balboa”. Justamente ese personaje, en la cuarta entrega de su serie, representó los valores máximos de la ideología neoliberal. En ella, Rocky representa al héroe individual que es capaz de vencer por sí solo a un producto del sistema comunista, Iván Drago.

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